domingo 14 abril, 2024

“LO DIGITAL ES UN NUEVO TERRITORIO, PERO NUNCA ABANDONAMOS LA CALLE”

 Miércoles, once y cuarenta y cinco de la noche, barrio de Caballito. Un Fiat Palio blanco de la década del dos mil mal estacionado, con las balizas puestas y la puerta del conductor abierta. A pocos metros, un pibe de unos 30 años con un balde, un rodillo y unos carteles de Unión por la Patria colgados de su mochila. Con una velocidad sorprendente pega varios carteles sobre un edificio en construcción. Durante ese breve transcurso, se da un diálogo ágil: ¿en qué consiste tu laburo? ¿Cuál es la dinámica de horarios, formas, técnica? Sin sacarle la vista a lo que viene haciendo, responde de forma concisa: “me encargo de empapelar toda la ciudad con todos estos carteles, rápido, sin que se arme quilombo y sin que me armen quilombo. Ya con tantos años haciéndolo uno sabe cómo, cuándo y dónde conviene”. Sin mediar muchas más palabras, se sube al Fiat, acomoda los carteles y el balde sobre el asiento del acompañante. Continúa con su marcha, se interna en la noche porteña.

Por: Juan Schtivelband Guindi. Fotos: gentileza Corta la Brocha

Este encuentro anónimo y fugaz fue el disparador de una serie de interrogantes: ¿qué rol cumple la intervención de la calle, una práctica analógica, en la era de las plataformas digitales?; ¿cuáles son los límites y que posibilidades que la intervención en el espacio público ofrece en la actualidad?; ¿qué se busca y qué herramientas entran en juego? Para reflexionar sobre estas cuestiones Fixiones dialogó con por un lado con Corta la Brocha –grupo de activismo gráfico, que realiza afiches, murales y pegatinas– y que plantea que su dinámica es la de “debatir sobre aquello que nos interpela, desarrollar un concepto y materializarlo gráficamente para llevarlo a las calles en marchas y movilizaciones”. Por el otro, @Mario_Pablo_en_Colores, -artística callejero-  propone que  su trabajo en tiza y carbón es “por la recuperación del espacio público, para que se active la comunicación y en defensa del suelo y ambiente”

Corta la Brocha se define como un colectivo de amigas que piensan “en el arte y la política como herramientas de transformación, que busca llamar la atención desde formatos o lugares diferentes a los tradicionales”. Mario_Pablo_en_Colores plantea que su recorrido artístico y político tiene dos dos aristas: una más filosófica, en la que definen su arte, tanto analógico como digital, como “expresiones de rebeldía o sometimiento, es donde se juega la vida misma”. Además de esta definición, propone que también es una forma de subsistencia: “lo que hacemos es porque hay que comer”. 

 

 

LA “TOMA DE LA CALLE” COMO “HERRAMIENTA POLÍTICA COLECTIVA”.

Sin duda la intervención del espacio público ha sido terreno de disputa política a lo largo de la historia. Las pintadas, los afiches, los grafitis, han servido como parte del debate político que ocurre en las calles siendo un lugar en constante disputa. Desde Corta la Brocha (CLB) recuperan el espacio público, la calle específicamente “como un lugar compartido y transversal, un lugar político de encuentro para el diálogo”, que “es la principal herramienta política colectiva”.  De tal forma, plantean el uso del espacio público como una herramienta que tiene un recorrido histórico de peso en la democracia argentina. 

“Pegar en la calle es la posibilidad de pronunciarnos, hacer uso de nuestra propia voz, vital para una democracia participativa. En Argentina tenemos una larga historia en intervenir el espacio público, ocuparlo, llenarlo de sentido es el ámbito de disputa para grandes discusiones políticas”, afirman desde CLB. A su vez recuerdan que desde sus inicios en el 2016 su idea era clara: “poner en discusión colectivamente conceptos que tensionan y discuten con los avance de la derecha neoliberal en nuestro país, desde lógicas discursivas diferentes a las tradicionales, aquellas que permitan un diálogo alternativo con los destinatarios”.

En ese sentido, @Mario_Pablo_en_Colores propone que “tomar la calle significa patear la ley en muchas formas, porque no te dan permiso para pintar, para expresar, hay que ganarlo, recuperarlo y defenderlo. Eso es parte de lo que propongo con tinta y carbón. No es algo que está a la venta o compra, es algo que aparece y que interviene en lo social.” Además, resalta que pese a que hay situaciones donde él es el único sujeto realizando la intervención, la situación “nunca es solitaria”. Estas formas de expresión “siempre son colectivas, siempre representan a varios e interpelan a otros tanto”. Suma a esto “formar parte del espacio público, y modificarlo, es estar en contacto con otros. La calle está atravesada por el conjunto: yo estaré pintando una pared pero al lado está el trabajador y la trabajadora  que están en tu entorno y vos en el de ellos. Donde vos vas a desarrollar tu tarea hay compañeros, están las personas que abren la puerta de los taxis, vendedores ambulantes y el que vende flores, todas las personas que están ahí, te gusten o no, pasan a ser compañeros tuyos en tiempo real, e intervenir a partir de eso”, señala.

Desde CLB complementan esta mirada y cuentan que desde su experiencia el “intercambio con las personas en la vía pública es variado. En general despierta mucha curiosidad y un clima amable de diálogo”. Ese intercambio, esas miradas y ese curiosidad entre las personas que transitan por al lado de donde están interviniendo “es parte fundamental de lo que buscamos, la acción de intervenir y estar compartiendo en tiempo real”.

 

 

UNA PRÁCTICA ANALÓGICA EN LA ERA DIGITAL

Las plataformas digitales se han convertido en uno de los espacios principales para la comunicación social. Muchas de las prácticas sociales que antes circulaban por otros soportes, hoy en día se adaptan a la lógica de las redes. En ese sentido nos interrogamos acerca de qué características adopta la intervención de las calles en un momento histórico donde todo parece pasar por lo digital y qué posibilidades hay de complementariedad entre ambas prácticas. Corta la Brocha encontró en las redes, durante la pandemia y el aislamiento, un espacio sumamente relevante para continuar con la difusión y formas de expresión. Las integrantes del colectivo cuentan que el “espíritu de CLB estaba en la intervención del espacio, ocupar la calle y disputar el sentido desde el lugar que transitamos todos, todas y todes. Pero la pandemia introdujo una lógica diferente, nuevos desafíos y nuevas limitaciones.” 

En ese sentido, uno de los primeros límites que encontraron en la virtualidad fue “el fenómeno burbuja de dialogar con quienes piensan igual a nosotras”, esa condición de las plataformas de mostrarte por sobre todo aquello con lo que podrías coincidir. “Fue el principal desafío a superar eso y permitió una llegada a nuevos territorios, que de otra manera no hubiera sido posible”. Sin embargo, plantean que en el debate entre lo analógico y lo digital: “creemos que lo digital es un nuevo territorio pero no abandonamos nunca la calle, es una cuestión de convicción y que sean herramientas que se complementen”.

Por su parte @Mario_Pablo_en_Colores considera que “ciencias y técnicas se crearon para que exista el arte. En ese sentido, las formas para intervenir la calle o para intervenir en lo digital tienen que servir para expresarse y como acto de rebeldía, entendiendo el lugar donde se realiza la práctica ya que cada espacio tiene sus reglas propias”. Además, comparte con CLB en que las plataformas le permitieron a estas formas de expresión una excelente “vía para la difusión de nuestras ideas pese a los límites que son propias de las lógicas que establecen”, señala. 

 

LOS LÍMITES EN LAS PLATAFORMAS ¿Y EN LA CALLE?

Pese a la opacidad de los algoritmos en las plataformas, los límites en los términos y condiciones, los trolls, la fake news y otros mecanismos imperantes dentro de las plataformas, ciertos límites aparecen explicitados e incluso en ciertos casos hasta debemos dar la aceptación de estas reglas. Pero, ¿qué límites hay en la intervención del espacio público? Desde CLB observaron que en el último tiempo inmediatamente después de las últimas elecciones PASO 2023, sufrieron numerosos actos de violencia y maltratos en la vía pública ante lo cual su respuesta fue contundente y recomendaron “garantizar la seguridad y evitar cualquier tipo de situación que pueda generar incomodidad o la sensación de inseguridad pero continuar con la convicciones que tenemos”. 

En relación a la persecución y a los límites que se vive en las calles, plantean que “es real que la práctica tiene algunas limitaciones” y por eso “siempre somos muy cuidadosas de no ocupar espacios que sean de privados, no afichar ni pintamos sobre las fachadas de casas o locales comerciales.”  En ese sentido, la búsqueda de las paredes donde expresarse también “es un desafío en sí mismo y constituye una tarea de planificación que hace al sentido de las intervenciones, tanto el dónde, cómo y de qué manera”.  Agregan que pintar encima o arrancar afiches “es parte de la naturaleza efímera que tienen las intervenciones de este tipo en vía pública y son las reglas del juego”

Desde sus años de experiencia y de “patear el territorio”, @Mario_Pablo_en_Colores cuenta como los límites están en disputa constante y se van modificando. Advierte que “intervenir la calle tiene sus reglas: hay que saber cómo hacerlo. Es distintos según el lugar, en mi caso me he encontrado a las ocho de la mañana con cuatro patrulleros, dos motos y una decena de yutas esperándome en Florida para no dejarme pintar; en otras ocasiones el mismo comisario me pedía con buena onda que frene un poco porque, pese a tener permiso, estaba pintando contra Macri durante su gobierno, contra el mismo gobierno que me había autorizado a pintar.” Además, aclara que sumado a la tensión con la policía y los agentes del gobierno de la ciudad, los límites están según la situación donde te encuentras: “es como planteaba antes, tener una persona trabajando al lado tuyo, ya sea vendiendo pañuelitos o con traje y corbata entrando a un edificio de veinticinco pisos, modifica tu entorno, es parte del lugar donde te propones explayar, mismo si tenes una cámara enfocándote, sea de alguien que le gusta tu laburo o las de video-vigilancia que hay en todas las esquinas. Son elementos del espacio público y vos convivís y trabajas con ellos”.

En lo que refiere a las plataformas @Mario_Pablo_en_Colores sostiene que “en lo digital, al ser ajena la red, los cables de vías y satélites, las técnicas y las tecnologías tenemos una limitación”. En ese sentido, propone que “hay que ganarle como si fuese un territorio que hay que invadir, tomar, hacer propio. Publicás algo, te lo bajan, lo volvés a subir, como cuando te borran algo que pintas, pero aprovechando la lógica de las plataformas, la aceleración y la forma de  red para subirlo multiplicado, que llegue lejos y no pueda ser frenado.” 

De todas formas, @Mario_Pablo_en_Colores concluye que pese a las diferencias entre lo “analógico y lo digital, intervenir es patear el tablero, para debatir, compartir y generar vínculos, la calle en algún punto se ganó y se conoce más las posibilidades pero si hay nuevas formas ya sea  sea una pared, una remera, una piel para tatuar, o un meme para subir que pueda calar tan profundo lo que uno está haciendo y genera un impacto, ya está cumpliendo su función tanto para el que lo hace como para quien lo recibe”.

Noticias relacionadas