domingo 27 noviembre, 2022

TENDER PUENTES PARA SALIR DEL LABERINTO

¿El desarrollo económico es incompatible con el cuidado del ambiente?, ¿quiénes son las personas más afectadas por el cambio climático y cuáles son las prioridades para un gobierno a la hora de tomar decisiones sobre política económica y ambiental? El debate por la transición energética entraña estas y otras preguntas. La activista de Jóvenes por el Clima Mercedes Pombo y el sociólogo y Director del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo, Daniel Schteingart, dialogaron con Fixiones para delinear una salida de este laberinto. 

Por Martina Solari Arena

La agenda ambiental se volvió una prioridad en un escenario en el que la crisis climática ya muestra consecuencias en el planeta, que se agravarán si no se disminuye la temperatura de la tierra. Reducir la emisión de gases de efecto invernadero y lograr la carbono neutralidad, son objetivos comunes para todos los países. ¿Qué papel tiene la Argentina como país latinoamericano en esta problemática mundial?, ¿es posible virar a energías con fuentes más limpias y, al mismo tiempo, mantener los modelos de producción existentes?, ¿son contradictorias las posturas desarrollistas y ambientalistas? Fixiones dialogó con Mercedes Pombo, militante y activista ambientalista de Jóvenes por el Clima, un movimiento social y político que forma parte de Fridays por Future, que lucha por revertir los efectos de la crisis climática; y a Daniel Schteingart, sociólogo y Director del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo.  

El panorama general, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), informa que el aumento de la temperatura global tiene que limitarse por debajo de los 1,5 ºC para impedir que hayan más catástrofes naturales, como la reciente pérdida del 11 por ciento de la superficie total correntina por los incendios incontrolables.  Para el año 2030 hay que reducir en un 45 por ciento las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI)  y lograr la carbono neutralidad para el 2050, el punto catalogado de “no retorno”. Para lograr esto, es necesario un cambio en la matriz energética global.

La transición a energías con fuentes renovables y menos contaminantes es un debate complejo, que excede a las respuestas y opiniones reduccionistas compartidas con naturalidad, enojo u impotencia en las redes sociales. El compromiso que los seres humanos tienen con el planeta exige tender puentes, investigar y abordar la problemática climática desde una mirada reflexiva y amplia. Esta nota tratará de acercar las preguntas, complejidades y contradicciones que conlleva pensar cómo un país como la Argentina actúa frente al cambio climático, con marcados problemas sociales, un 40 por ciento de la población bajo la línea de pobreza, un escenario político tenso, con una economía en recesión –y compromisos de deuda externa sin precedente–, pero con un amplio grupo de personas movilizadas por una mejor adaptación  y preparación a las consecuencias del cambio climático. 

Responsabilidad común y adaptación al Cambio Climático

Pombo sostiene que el cambio climático en Argentina  no es “un lujo post materialista que viene después de que están satisfechas otras necesidades más urgentes”. Para ella, aquellos que salen más perjudicados son los “sectores históricamente postergados y vulnerables”.  Todos los países se enfrentan a la misma problemática, pero no todos tienen los mismos recursos para hacerle frente, “la responsabilidad es común pero diferenciada”, dice.  

Schteingart también tiene claro que las responsabilidades son diferentes. “Obviamente no se le puede pedir a la Argentina, que es un país con 40 por ciento de pobres, que haga la transición energética a la misma velocidad que un país desarrollado”, opina. Enfatiza que el gobierno no puede producir ni al estilo ”viva la pepa” ni estar en un prohibicionismo porque “de recesión en recesión es difícil que la transición energética sea exitosa”. 

Según el IPCC, el planeta ya sufre consecuencias irreversibles. Frente a esta situación, ¿el país está preparado para enfrentarse a sequías, incendios y a fuertes tormentas? El término adaptación cobra una importancia mayor en este contexto: es una necesidad pensar “la demografía productiva de nuestro país, fomentar los espacios públicos”, sugiere Pombo.  

¿Se puede sostener el uso de hidrocarburos de una manera que genere menos impacto ambiental?

Frente a esta pregunta, el director del CEP-XXI respondió que sí. Según él, el gas y el petróleo serían capaces de acercarnos de manera gradual a la carbono neutralidad, porque tienen menor intensidad de emisiones, “son más limpios”, dice. “El carbón es el más contaminante de los combustibles fósiles por la cantidad de dióxido de carbono que libera su quema. Cuando la matriz energética global tiene un 28 por ciento de carbón, en Argentina el carbón es irrelevante, porque “es menos del 1 por ciento”, comenta. 

Al mencionar los derrames de petróleo en las plataformas de extracción offshore –uno de los principales temas de discusión en Argentina en la actualidad–, Schteingart hace hincapié en su disminución, debido a las mejoras tecnológicas, tanto en el transporte de hidrocarburos como en el petróleo offshore en general. “La cantidad de derrames grandes se redujo significativamente, como en un 90 por ciento.  Hay menos derrames con mucha más producción hidrocarburífera”, explica. Para fundamentar comparte un informe de EEUU que demuestra la disminución de los derrames de petróleo en la exploración offshore. 

¿Cuál es el plan de acción del gobierno actual para la transición energética?

Para que sea más fácil la lectura se dispondrán en ítems algunas de las medidas del Plan de Desarrollo Productivo Verde mencionado por Schteingart y puesto en acción en julio del 2021. El plan apunta a trabajar en tres sostenibilidades: la macroeconómica, condición esencial para estimular el consumo y reducir la pobreza; la social, generando puestos de trabajos a partir de la recuperación de la producción nacional; y la ambiental.

  • La inversión de 8.400 millones de dólares en la obtención de hidrógeno verde por parte de la empresa australiana Fortescue en la provincia de Río Negro, que “apuntará a exportarlo para descarbonizar a otros países en un primer momento y posteriormente para descarbonizar Argentina”, comenta Schteingart. 
  • El lanzamiento del Clúster Renovable Nacional, que apunta a desarrollar toda una industria de proveedores de energías renovables.
  • El Plan Pymes Verde, que pretende dar asistencia, financiación y capacitación a más de 3.000 pymes para que mejoren su huella ambiental.

El plan completo de Desarrollo Productivo Verde se puede encontrar en la página del gobierno.

Schteingart y Pombo coinciden en que la descarbonización y la transición energética van a llevar tiempo.  Pero para el primero, Argentina tiene que utilizar el petróleo y el gas para la transición,  aunque ambos tengan “una ventana de horizonte más corta” comparada con la del hidrógeno verde. Schteingart recalca que la actividad minera será importante en la digitalización debido a los recursos minerales como el litio, oro, platino, entre otros, a pesar de ser una actividad “muy cuestionada”.

 

Frente al abandono internacional progresivo de los fósiles, ¿qué pasaría con el avance de  las inversiones argentinas destinadas a la producción del petróleo y el gas, ambos combustibles llamados de transición?  La Secretaría de Energía, en un documento titulado “lineamientos para una transición energética 2030”, muestra una hoja de ruta, pero ¿hay planes a largo plazo para cuando se llegue al 2050?   

Es claro que las preguntas que intentan responder a cómo cambiar nuestra forma de vida por una más sustentable tienen sus contradicciones, complejidades y posturas diversas. Algunas preguntas como ¿qué pesa más, la economía o el medio ambiente?, entorpecen la discusión.

¿Existe la dicotomía ambiente vs desarrollo?

“Pensar que existe una única receta y una salida simple y sin contradicciones es imposible” dice Mercedes Pombo. “La Agencia Internacional de Energía dijo que para cumplir los objetivos del IPCC es necesario que se deje en este mismo año de ampliar la frontera petrolera, eso equivale a dejar bajo tierra el 60 por ciento de las reservas descubiertas de gas y petróleo, pero por otro lado, sigue habiendo incentivos para explorar petróleo”. 

Estamos en una situación muy crítica desde lo macroeconómico, producto del sobreendeudamiento externo, frente a una necesidad acuciante de reducir los índices de pobreza argentina y, al mismo tiempo, hacer frente a un desafío histórico de la crisis climática. En el intento de eludir estas contradicciones que evidentemente son manifiestas surgen posturas bastante dicotómicas, que desde un lado y del otro pretenden suprimir esas contradicciones en lugar de internalizarlas”, desarrolla Pombo. Además afirma que el gobierno tiene que ser transparente y tener una hoja de ruta clara, que sea transversal a todas las áreas del gobierno. 

Para Schteingart hay diferencias de temporalidades y de consecuencias con algunos ambientalismos. Destrabar el estancamiento argentino es necesario para que los recursos obtenidos sean destinados a mitigar el cambio climático, exportando y sustituyendo importaciones, fomentando rubros como el agro, la minería, la industria química y maquinaria, no solo los hidrocarburos, explica el sociólogo. “Es fundamental la sostenibilidad macro para la ambiental, no hay nada más antiecológico que la recesión y la pobreza. Es clave poder tender puentes para encontrar una salida a este laberinto. Lograr un enfoque superador”, concluye Schteingart.

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