martes 4 octubre, 2022

“NUNCA ESCRIBÍ SOLO”

En conversación con Fixiones el escritor Manuel Tacconi habla sobre el proceso de escritura de “Lejos en el Mapa”, su primer libro de cuentos que publicó Salta el Pez en 2021. Los ocho relatos que recorren la vida de León, su personaje principal, surgen de un trabajo individual pero con fuerte apoyo colectivo de talleristas y compañeres de carrera. La visión sobre los vínculos, la construcción de los personajes y la potencia de lo no dicho. 

Por Luciano De Angelis Fotos: Martina Solari Arena

En los agradecimientos de “Lejos en el Mapa”, Manuel Tacconi nombra a más de cincuenta personas de forma directa y a otros tantos de manera indirecta. “Nunca escribí solo, siempre tuve miradas más objetivas que me acompañaron, y me sirvieron para catalizar las correcciones. Parar la oreja y filtrar para poder corregir, tener una contención para no sentirse solo”, explica. Los tres espacios más importantes en los que el autor le dio forma a “Lejos en el Mapa”, su libro de cuentos que publicó la editorial Salta el pez en 2021, fueron en primera instancia el taller de escritura de Liliana Heker, donde dió con “El amarillo”, el relato inaugural, y donde encontró la tranquilidad para darle tiempo a que el resto de las historias aparecieran. Además, Tacconi cuenta que fue parte de un taller autogestivo, una especie de seminario intensivo de verano con compañeros de la Universidad Nacional de las Artes. “Ahí no había talleristas, pero las devoluciones eran implacables”, recuerda. Por último, su obra también se transformó en la tesis de su Licenciatura en Artes de la Escritura, y su tutor Sebastián Martínez Daniell lo acompañó en el armado final.

Los ocho cuentos que componen “Lejos en el Mapa” tienen como protagonista principal a León, un pibe que busca construir su identidad, su forma, algo que, quiera o no, lo hace en compañía de otrxs. Tacconi narra desde la infancia hasta los primeros años de independencia del personaje con una observación precisa y un lenguaje claro,  austero, que aparece en la potencia de las imágenes que se dejan ver y, sobre todo, en “la magia de lo silenciado”, como describe Liliana Heker en la contratapa del libro. “Leí un ensayo de José Watanabe, un poeta peruano, que se llama ‘Elogio del refrenamiento’, dónde plantea que para transmitir algo dramático refrenarse, controlar, decir menos, potencia el drama del texto”, indica Tacconi. Ese uso del lenguaje al autor le sirve para transmitir mejor las emociones de los personajes, incluso sin describirlas. El recurso recorre el libro y hace fluir la narración, como en “Contrapunto”, cuando a León le dan una noticia que lo marcará para el resto de los relatos, pero Tacconi cuenta la escena sin dejar todo en primer plano, y lo que parece el final de algo se resignifica en la siguiente escena, en los próximos relatos. “Lo no dicho en términos dramáticos o emocionales, no en términos de suspenso, pueden potenciar esa emoción”, remarca el escritor. 

“Lejos en el Mapa” de la editorial Salta el pez.

El narrador de los cuentos narra en tercera persona. El autor comenta que esta idea fue de las primeras que se le apareció, que le entusiasmaron los relatos de ese tipo, pegados a un personaje único porque, otra vez, daba potencia a lo que no se veía, a lo que no se decía. “En los primeros cuentos ese narrador en tercera persona ni se mete en lo que le pasa a León internamente”, resalta. Desde esta decisión Tacconi apuesta a que les lectores intervengan en la lectura, que sepan lo que estaban haciendo los personajes, pero que se pregunten qué les estaba pasando por dentro. “Son cuentos menos clásicos, donde el conflicto es más interno, más vaporoso. Ahí la idea de lo que no se puede narrar porque está fuera del punto de vista me entusiasmaba para decir: si pongo todo lo que le pasa al personaje, no hay cuento porque todo está dicho en la primera línea. Esa idea de que el narrador me ayudara a hacer esta historia más vaporosa o abierta, me sirvió”, argumenta. 

“Lejos en el Mapa” invita a una lectura de corrido tanto por su narración cálida, que genera una construcción de cercanía e intimidad, como por la necesidad de lxs lectores de querer saber más sobre el personaje que aparece, crece y toma identidad a lo largo de todos los cuentos, y por la potencia de la historia de León en sí misma, más allá de la de cada cuento en particular. Desde ahí surge una pregunta: 

¿Pensaste en algún momento que estas historias daban para formar una novela?

– Mientras lo escribía no pensé que esto podría ser una novela. Pensé en cuentos, estaba enamorado del cuento como género. Se me iban ocurriendo más cosas con ese personaje y había encontrado una forma de ver y un narrador, que me interesaba seguirlo. Cuando tenía tres o cuatro relatos pensé que no iba a tener ocho, pensé en que iba a tener que intercalar con otros cuentos. Ahí Liliana Heker me dijo que no me apure, que siga, que había más todavía. Le hice caso y apareció el resto. Creo que la historia larga es insuficiente, que el conflicto no alcanza para ser una novela. Me costó cuando iba juntando los cuentos, porque no tenía pensado cuando escribía al León de los 13 años cómo iba a ser a los 19. Un poco lo que me nucleó, un conflicto que creo que no alcanza para una novela, pero que me armó una historia más larga, es la relación del personaje con la música, con las pasiones y cómo se aleja de eso: se muere su amigo y deja de tocar, por ejemplo. Ahí encontré un núcleo para que la historia decante hasta el final y desde ahí armar una progresión. 

El autor no cree encontrar en la obra final una influencia marcada de algunas de las lecturas que realizó durante el proceso de escritura, pero sí reconoce que algunos textos le ayudaron a dar forma a su trabajo. “Recuerdo por ejemplo un ensayo de Flannery O’ Connor sobre la narración, sobre qué es la literatura para ella, que me dio un marco, una producción literaria que me cerraba y que era clara en su forma de exponer esas máximas o esas formas de encarar la narrativa y que me sirvió mucho”, explica y agrega: “la idea del libro de cuentos interrelacionados, como “En nuestro tiempo”, de Ernest Hemingway, que fue un libro que me encantó apenas lo leí, esa idea de relatos autónomos que no son una novela pero que son una historia más larga”. Además, las producciones de sus pares en el taller literario de Heker nutrieron su propio trabajo. “Tenía compañeros como la escritora rosarina Lila Gianelloni, que escribió ‘Mapamundi’, un libro de ocho cuentos relacionados que cuentan la historia de una nena que me encantó, que vi el proceso de escritura, que está narrado de una misma manera. En retrospectiva tenerla a ella, o a Ariel Urquiza que sacó ‘No hay risas en el cielo’, me hace ver que hubo muchas influencias entre compañeros”.

La idea de que un mismo personaje recorra todos los relatos le presentó al autor un desafío. En un primer momento reconoce que no pensó qué hacer con León, cómo ir llevándolo a lo largo de la historia, sino que más bien resolvía qué contar del protagonista en cada cuento. “Pero lo que me sirvió mucho fue la lectura de mis compañeros, que ya conocían más a León que yo porque lo veían como una cuestión de continuidades o rupturas”, resalta Tacconi. De esta manera el escritor comenzó a poner más atención en la construcción de la psicología de León, para lo cual en cada nuevo relato tenía que tener en cuenta qué había pasado, pero sobre todo cómo había actuado su personaje ante las diversas situaciones. “Me parece que en definitiva se fue construyendo de a poco, sin un objetivo puntual para el personaje, sino como la consecuencia de cada cuento. Es más desde las lecturas de otros donde veo una totalidad”, observa Tacconi.

Esa construcción que el autor reconoce más como producto de las lecturas de los demás que como una búsqueda inicial, termina creando a un personaje que aunque quiera esconderse, estar solo y lejos en su mapa, arrastra de las narices a les lectores con un gesto suave, sin pretensiones, sin levantar la voz, pero logrando que la pregunta por cómo está León o qué le pasa, se haga presente durante toda la obra. “En ‘Lejos en el Mapa’ lo dice de forma literal: ‘quiero estar solo en un ático jugando’, es como si tuviese cierta ansiedad social”, explica Tacconi sobre la psicología de su personaje. El escritor también comenta que Sebastián Martínez Daniell, su tutor de tesis, lo define a León como alguien con “disforia emocional, con una relación con sus emociones muy conflictivas, que no se podía conectar del todo con ellas ni con sus deseos”. Esa forma que en definitiva no es más que una falta de vínculo con sus emociones, “hace que parecería que se siente más tranquilo estando solo. No sé si está feliz, pero está seguro, cómodo”, reflexiona el autor. 

 Manuel Tacconi, autor de “Lejos en el Mapa” de la editorial Salta el pez.

El resto de los personajes que aparecen a lo largo de los relatos fueron pensados por el autor en función de cada cuento específico, buscando lograr la mayor profundidad y credibilidad posible. La voz de cada uno de ellos tenía que ser propia, pero al mismo tiempo servir a la escena, desarrollar de forma orgánica lo que pasaba. “Cuando se repetían los personajes, como Julio que aparece en más de un cuento, los empezaba a pensar con sus continuidades o rupturas respecto al tiempo de otros relatos. Y también me gustaba el contraste entre la vida de ellos y León, como pasa en el reencuentro con Nicolás en el último cuento, ese amigo de la infancia que ahora es DJ y que León se siente incómodo de ver, y hasta con cierta envidia en ese encuentro”, explica Manuel. La búsqueda apuntó a que sean personajes sólidos y coherentes, que aportaran a la historia principal de León. Sin embargo, Tacconi también considera que algunos de los personajes tienen más bien una independencia propia, como puede ser el caso de Melina, esa chica con la que León se reencuentra casi de forma anecdótica en “Australia”

Lo vincular aparece a lo largo de cada uno de los cuentos, en cierta forma también como parte de esos conflictos “vaporosos”. Entre los distintos vínculos que León establece hay dos que aparecen de forma virtuosa a lo largo de toda la obra: la amistad y la relación con su padre. En referencia al primero,  Tacconi cree que “sobre todo está presente con Julio en “Contrapunto”. “Ahí me interesaba mostrar de la amistad, no solo el estar en el silencio, si no ser un poco menos careta, preocuparse por el otro y no por sus propios sentimientos”, reflexiona y agrega: “el ponerse a uno en segundo plano es uno de los rasgos más lindos de la amistad, ese vínculo horizontal y más despreocupado”. Pero el autor también pone foco en amistades menos constantes, como la que León tiene con Nicolás, que es fuerte en la adolescencia, pero que se diluye en el tiempo: “mostrar que esa intensidad entre dos personas puede desvanecerse y está todo bien con eso”, opina. 

Por distintos motivos a León las amistades se le escurren, se borran del escenario aunque dejen huellas, y en contra peso de esa balanza, el vínculo de León con su padre tiene la figura de lo vertical, el espacio del que no puede escapar aunque lo desee. “En ‘Parque Chacabuco’, el último relato, el conflicto era alguien que quería estar solo y no puede estarlo. Y se rompe con el padre, una figura muy fuerte que lo quiere acompañar. Él se quiere mostrar independiente, en esa ilusión de estar lejos o de estar solo se le rompe. Porque no había sido feliz de esa forma”, reflexiona.

“La ayuda de Liliana Heker y Sebastián Martínez Daniell me sirvió para ver que había una totalidad. Cuando escribí el último cuento sentí que no había nada más de León. Me agarró la duda de ver si alcanzaba desde la cantidad y el desarrollo. Ahí de nuevo mi entorno me ayudó a darme cuenta que ya estaba, que había un libro”, declara el autor. El presente lo tiene Manuel como parte del taller de la escritora Natalia Litvinova, leyendo y escribiendo solo poesía, un deseo que relegó durante el proceso de escritura de “Lejos en el Mapa”. También está atento al circuito independiente tanto de poesía como de narrativa, al cual define como heterogéneo, sin una moda ni una línea marcada como sucede en el mainstream, y con el cual se identifica y se entusiasma. “Fueron varios años y me sirvió decidir cerrar el ciclo de León. Ahí también lecturas desde las que surgen que se puede continuar con la historia, que Lejos en el Mapa es una primera parte, pero por el momento no tengo más, aunque quién sabe si puedan surgir en el futuro”, reconoce Tacconi, autor de “Lejos en el Mapa”.

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