domingo 27 noviembre, 2022

“HAY QUE JUGÁRSELA COLECTIVAMENTE”

“Nuestro reclamo nunca fue por nosotras, porque el dolor es personal. Considero que hay que reivindicar a los 30.000 por lo que hicieron, por lo que fueron y, sobre todo, por sus ideales”, dijo a Fixiones Hebe de Bonafini, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, en las vísperas de un nuevo 24 de marzo. La histórica luchadora reflexionó acerca del rol de la juventud, la importancia de la palabra en la política y la importancia de seguir creando espacios de lucha colectiva. 

Por: Juan Schtivelband Guindi  |  Fotos y videos: Martina Solari Arena

Sentada en su despacho, rodeada de cuadros que cubren todas las paredes, pequeñas esculturas, banderas y pañuelos, la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe De Bonafini, se presenta ante Fixiones: “Soy la Hebe para todos. Esta casa es de todos y pueden venir cuando quieran. No soy un ser especial, para nada, y quiero ser como ustedes. Por eso no quiero que me pongan tan lejos. Para estar cerca tenemos que ser muy iguales”. A 46 años del comienzo de la última dictadura cívico-militar, momento en que las Madres decidieron “pasar de nuestras casas a la plaza, para hacerla nuestra”, como dice Hebe, la histórica luchadora recibe a Fixiones en la Casa de las Madres, ubicada en la calle Hipolito Yrigoyen, frente a Plaza Congreso. El encuentro se extendió alrededor de cuarenta y cinco minutos, con una charla que, entre otros temas, focalizó en su perspectiva sobre la juventud, su rol a lo largo de los años, los puentes entre sus memorias y las memorias futuras, las figuras y los debates acerca de la victimas del terrorismo de Estado y el valor fundamental comunicación, las palabras y la imagen.

 

LAS MADRES Y LA JUVENTUD

El próximo 30 de abril se cumplen 45 años de la primera aparición pública de las Madres en Plaza de Mayo. “También se cumple 45 años de hacer todos los días algo por los chicos –cuenta Hebe–, lo que sea necesario, porque me parece que eso los mantiene vivos, mantiene vivo el recuerdo de los pibes y de las pibas: lo que ellos son, lo que hicieron, por qué trataron de hacerlos desaparecer de todo, de los recuerdos, de sus luchas, y de sus casa. Por eso parte de mi compromiso es seguir haciendo algo por los pibes y pibas todos los  días”. 

En los años de la última dictadura cívico-militar, la Argentina era una “sociedad de silencio”, como la definió la cofundadora de la asociación Madres de Plaza de Mayo. Nadie salía a las calles para reclamar por sus hijos e hijas, no se denunciaban (o no lograban denunciarse con la suficiente fuerza) los abusos de poder y las situaciones de vulneración de derechos eran constantes. Hebe remarca que, ante tal situación, “las únicas que salimos a las calles fuimos nosotras. Después nos fueron acompañando los jóvenes, y ellos también la lucharon, porque a muchos se los llevaron tratando de venir a la plaza con nosotras. Para nosotras siempre fue muy valioso el gesto y el acompañamiento de la juventud, porque se los veía que nos querían acompañar de verdad”. 

Hebe reflexiona acerca de la militancia de sus hijos y sus compañeros, y resalta la confianza que le tenían para contarle que estaban haciendo y pedirle ayuda. “Tuve la suerte de que mis hijos me tuvieron mucha confianza y desde el principio me empezaron a pedir ayuda y a informarme, diciéndome que se podían quedar en casa pero bien escondidos sin que la gente sepa dónde vivíamos. Para mi marido era muy difícil, pero ellos nos explicaban una y mil veces, para hacernos parte. Quizá en algunas cosas eran un poco ingenuos, pero era la juventud, se los llevaba por delante. Fue muy hermoso verlos pelear, luchar y ayudarles a dar de comer a un pibe que estaba escondido. Ahí te dabas cuenta que eran tan jovencitos pero que, a la vez, habían crecido tan de golpe y que era impresionante el trabajo que hacían”, comenta.

 

LOS PUENTES INTERGENERACIONALES

A pesar de la cantidad de años y situaciones que pasaron las Madres, siguen sintiéndose muy cercanas a les jóvenes y muestran su preocupación por elles y por los puentes para conectarse entre sí. “Durante el macrismo hubo un vacío de la juventud y de varios sectores similar a la época del menemismo, cuando todo se vino abajo. Ahora recién de a poco se está volviendo en muchos ámbitos, también considerando la pandemia. Nuevamente percibo un gran entusiasmo de la juventud como vivimos en otras épocas. Y el acercamiento que vivo a diario con ellos, haciendo actividad por zoom, charlando y en distintos espacios, me da esperanza de que hay mucho interés y muchos están muy informados”, afirma. A esta cercanía con las nuevas generaciones se le suman las distintas herramientas que encontraron las Madres para tender puentes: la creatividad, pensar nuevas consignas, nuevas formas de lucha y adaptarse a las nuevas tecnologías lo consideran fundamental para vincularse. Hebe advierte: “nos hemos adaptado a llevar muchas situaciones a los zoom, al celular, y al tener todo a mano. Por ejemplo, cuando empezó la pandemia y no podíamos ir a la Plaza, se me ocurrió volver  a la cocina y que esta podría ser la Plaza. En un momento en el que no tuvimos la Plaza, fue necesario encontrar e inventar otra forma de seguir y esto tiene su ventaja, pero también puede llevar a la quietud y a la dependencia. Eso es muy peligroso, porque si estás quieto no estás en la Plaza. Hay que saber entender esas lógicas para que no sean un freno”.

 

VÍCTIMAS DEL TERROR, MILITANTES POLÍTICOS

“Son 30.000” es una de las principales consignas de los organismos de derechos humanos en Argentina, con la que una vez más convocaron para colmar las calles este 24 de marzo. La figura de las víctimas en la política siempre fue controversial y disputada. Algunos sectores no están de acuerdo con la idea de “las víctimas”; en otros se plantea que las víctimas fueron los y las familiares. Hebe es categórica: “ellos fueron las víctimas, los chicos y las chicas, no nosotras. A veces se confunde, creen que las Madres fueron las víctimas, pero las víctimas son los que pasaron las torturas, los que sabían que algo podía pasar y, sin embargo, siguieron hasta el final, se quedaron, valientes. Nuestro reclamo nunca fue por nosotras, porque el dolor es personal. Siempre fuimos por los 30.000 pibes y pibas, que los estaban haciendo pedazos con la tortura. Por eso yo considero que hay que reivindicar a los 30.000: por lo que hicieron, por lo que fueron y, sobre todo, por sus ideales. A los pibes y a las pibas, reconocerles su esfuerzo, su trabajo”. 

En contraposición con algunas convicciones propagadas en los años de retorno a la democracia, Hebe denuncia que “el libro Nunca Más sostiene la teoría de los dos demonios. No es un libro que sirva, porque ahí no están los nombres de los asesinos, ahí está la teoría de los dos demonios y eso es inaceptable. Cuando vino Néstor le hizo un muy buen prólogo, pero cuando vino Macri le puso otra vez la porquería que estaba antes”. Les desaparecides fueron las víctimas del terrorismo de Estado, pero ello está lejos de suponer un rechazo o negación de su compromiso político.  

 

EL VALOR DE LAS IMÁGENES Y LAS PALABRAS

A raíz del nuevo libro Los caminos de la vida, de Ulises Gorini, compuesto por fotografías acompañadas por un texto que relata la biografía de Hebe De Bonafini desde sus cinco meses de vida hasta la actualidad, Hebe reflexiona acerca del peso de las imágenes y su vínculo con las palabras: “Le doy mucho valor a las imágenes. No tuve la suerte de estudiar, pero cuando miro televisión, que no me gusta, la miro igualmente porque mirando las imágenes podés ser mucho más crítica que sólo escuchando lo que hablan. Porque si vos reparás sólo en lo que hablan, perdés las imágenes. Mirando bien te das cuenta cómo te mienten”. También expresa su posición sobre el periodismo en general: “es fundamental alentar y promover un periodismo crítico, con memoria, porque hay que comprometerse con la palabra y con lo que uno escribe. Ser honesto es lo único que te salva, cuando los periodistas se empiezan a vender es una tragedia y acá gran parte del periodismo es muy vendido. Hay que entender que la comunicación es parte de la revolución. No hay revolución sin comunicación, no existe”, afirma.

El valor de cada palabra, la precisión de su significado y los sentidos de sus usos son  elementos de extrema importancia a la hora de expresarse políticamente, ya que la palabra es “el único bien y valor fuerte que tiene el ser humano que no hay precio ni plata para pagarla”, propone Hebe De Bonafini. Para ejemplificar esta postura, cuenta a Fixiones: “hay muchos que le tienen miedo a la palabra porque yo tengo la Plaza para hablar. Cuando  le dije basura a Menem, él se enojó. Fui a buscar el diccionario y le expliqué lo que quería decir ‘basura’ y entonces decía que ‘era estiércol, el vómito’ y le dije todo eso y él nos hizo un juicio que, a pesar de todo, se lo ganamos. O sea que la palabra valía”.

 

LA MORALIZACIÓN ANTIPOLÍTICA

En las últimas décadas, en Argentina y en todo el mundo se ha construido la figura de la víctima en contraposición a la del militante político. Una figura que es parte de la narrativa neoliberal y que, por ejemplo, se actualiza hoy en el modo de construir las imágenes de la de los trabajadores “rehenes” de los cortes piqueteros, estudiantes “víctimas” de los paros docentes, la de les refugiades por el mundo, entro otros. A partir de este fenómeno surge el interrogante acerca de qué formas nos permiten reencontrarnos con un pensamiento que escape a la moralización antipolítica. 

La Presidenta de Madres de Plaza de Mayo nos propone su visión ante esto:  “Conservando los principios, contra viento y marea, no dejar que a uno lo maneje nadie, no dejarse convencer por los moderados, ir al frente, porque en las batallas siempre hay que estar ahí. Si tenés ciertos principios, tenés que dar el ejemplo para el resto de la gente. Si vos vas último no le generás un ejemplo a nadie ni estás construyendo políticamente. Hay que jugársela colectivamente para contrarrestar los avances del otro lado y para eso sirve la memoria: recordar lo que vivimos, por lo que peleamos y teniendo memoria de los principios que tenían los y las 30.000. En la historia siempre vinieron contra nosotras y lo van a seguir haciendo. Tenemos que estar firmes y convencidos de lo que creemos, haciendo política”, concluye. 

 

MADRES DE PLAZA DE MAYO Y MADRES DE DESAPARECIDOS

Ser Madre de Plaza de Mayo significa haber transitado una historia de lucha, de convicción, de resistencia y de muchos golpes. Hebe le cuenta a Fixiones: “ahora da lustre ser Madre de Plaza de Mayo, pero ser una es haber estado 45 años luchando, siendo parte de la plaza, siendo cagada a palos por los milicos, ayudando a los jóvenes que militaban, no es solamente hoy en día ponerse el pañuelo. Las que aparecen hoy en día serán madres de desaparecidos, pero las madres de Plaza de Mayo tuvimos otro recorrido”, asegura.

Sobre el final de la charla, Hebe reflexiona sobre su presente: “Me gusta vivir la vida con intensidad, no me doy cuenta que tengo casi 94 años. Porque no estoy para aburrirme, porque trabajo, me llegan llamadas, papeles, actividades y cuando no estoy con eso, me gusta escribir, pintar y  aprovecho el jardín que tengo”.

 

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